“Desconectar es un placer obligatorio”. Estar en contacto con la naturaleza nos recarga de energía. Al menos deberíamos estar una vez al mes rodeados de vegetación y respirar aire puro.

La vida en la ciudad es, de por sí, tóxica para la salud. No olvidemos que vivir en espacios masificados es una consecuencia de la era industrial, pero cada vez vamos teniendo más muestras de las huellas que el estrés y la deshumanización que provoca el hacinamiento urbano dejan en nuestra vida. Ansiedad, embotamiento mental, hastío, vacío existencial, pasividad, sedentarismo… Vías de fácil acceso no sólo a la depresión o a los trastornos de ansiedad, sino también a enfermedades psicosomáticas (como la soriasis o fibriomialgia) y a enfermedades cardiovasculares.

A veces queremos desconectar con placeres que son perjudiciales, como la ingesta de grasas o actividades que empeoran nuestro estado de ánimo, como el “sofing”: tirarte todo el día tumbado en el sofa.

Por eso, nada mejor que salir este domingo a recargar pilas fuera del asfalto. Mueve tu cuerpo, inspira la vista, descansa el intelecto. Rodéate de verde, limpia tu cerebro con el frescor de la montaña y oxigena tu mente con energía renovada. Tu estado de ánimo y tu salud física y emocional lo notarán.

Date ese placer… ES OBLIGATORIO.

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