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Ésta es una de las preguntas más frecuentes que suele plantearme la gente más cercana de mi entorno. Y siempre estoy encantado de contestar, ya que la forma en cómo transmitimos una separación a l@s niñ@s puede marcar de por vida su desarrollo emocional.

Cuanto antes mejor.

Uno de los factores claves es el cuándo. La mayoría de parejas en proceso de separación que conozco suelen dilatar exponencialmente el momento decisivo del cambio. Y en parte lo entiendo. Una separación da vértigo. Es un salto al vacío y la sensación es de caer sin paracaídas. Pero recuerda. Somos seres inteligentes. Si tenemos un cerebro tan desarrollado es para usarlo.

Dejad un momento al lado la tormenta emocional que os acecha. Cuando todo esté hecho tendréis todo el tiempo del mundo para procesar las emociones. Mi lema es: fácil y rápido. No le deis más vueltas. Seguramente, hace tiempo que la relación acabó y sólo vive de los restos del naufragio. Como dice Bunbury:

“Los restos del naufragio
quedaron esparcidos,
o desaparecidos, o rotos.
Nos queda el presente que
ya es suficiente, y no nos debe faltar.
Nos queda la suerte,
que si se balancea un poco,
nos puede tocar”.

Por tanto, es momento de centrarse en el hoy, en el ahora. No busquéis planes perfectos, no los hay. Lo urgente es buscar una transición simple hacia una nueva vida. Un piso modesto para que uno de los dos marche, algo temporal, que facilite las cosas. Unos mínimos acuerdos económicos para afrontar gastos. Y poco más. Lo más gordo ya vendrá luego… Cuando recobréis un poco de lucidez mental y algo de paz interna que os permita pensar las cosas con tranquilidad.

Coherencia desde el principio.

Si la separación es inminente, no actuéis como si no pasara nada. No hay nada peor que ser incoherente con l@s niñ@s. Tienen un olfato súper desarrollado para oler el dolor, así que lo más probable es que ell@s ya hayan averiguado que vuestro barco hace aguas.

Desde el minuto uno que la separación haya comenzado tenéis que dejar de comportaros como una pareja para empezar a actuar como unos padres. Lo vuelvo a repetir…

“Tenéis que dejar de comportaros como una pareja para empezar a actuar como unos padres”.

Eso implica cortar por lo sano con todos los planes que ya estaban cerrados: viajes, excursiones, actividades, etc. No penséis que un último viaje de despedida endulzará el recuerdo de vuestr@s hij@s. Lo más seguro es que si hacéis algún plan en común sea una pesadilla. Sobre todo, si eso implica pasar varios días junt@s. Empezad a negociar un mensaje de despedida conjunto.

Sois un equipo.

No sois más una pareja, pero seguís siendo padres de vuestr@s hij@s. Y ser padres implica trabajo en equipo. SIEMPRE. Por tanto, tenéis que pactar cómo van a recordad vuestros hij@s esa noticia crucial. Estos son los puntos claves.

-¿Qué decir?-

Tendréis que adaptar el mensaje a la edad de vuestr@s hij@s. No vale el mismo mensaje para un adolescente que para una niña de 6 años. L@s niñ@s por debajo de los siete años no entienden los mensajes figurados, simbólicos, demasiado etéreos… Tenéis que focalizaros en explicar aspectos prácticos. Fundamentalmente, cómo les va a afectar la separación en sus vidas.

“Ahora mamá y papá van a tener dos casas. En esta casa va a vivir mamá y papá tendrá otra casa. Unos días viviréis en la casa de mamá y otros días en la casa de papá. Así que a partir de ahora vais a tener dos casas”.

Una amiga mía me explicó uno de los mensajes más bonitos e ingeniosos que quizá haya escuchado. Mi amiga y su expareja se sentaron alrededor de sus hij@s y les explicaron simple y llanamente: “ahora mamá y papá van a tener dos casas. En esta casa va a vivir mamá y papá tendrá otra casa. Unos días viviréis en la casa de mamá y otros días en la casa de papá. Así que a partir de ahora vais a tener dos casas, ¿qué os parece?” (Ella lo explicaría muuucho mejor que yo, claro está). Sus dos hijos gritaron: “¡¡¡bieeeeeeeennnnnn!!!”

Evidentemente, no todo es tan bonito. A esta psicología positiva le sucederán algunos sentimientos encontrados. Pero l@s niñ@s van a ir pidiendo explicaciones a medida que las necesiten. Y vuestra responsabilidad es ir dándoles información fácilmente digerible cuando la vayan pidiendo. Lo más importante es que ellos sepan que:

  1. Seguirán siendo un@s niñ@s querid@s y aceptad@s incondicionalmente.
    No es su culpa.
  2. Los sentimientos en una pareja, como les pasa con sus amig@s, van cambiando. Igual que un tiempo son muy amig@s de alguien y luego el tiempo hace que sean más amig@s de otr@ niñ@, pasa lo mismo con los matrimonios. Seguro que hay ejemplos positivos en su entorno que podéis utilizar para que puedan normalizarlo.
  3. Ya no sois una pareja, pero sois sus padres. Y nada podrá cambiarlo. Por tanto, seguiréis teniendo contacto para hablar de cosas importantes de su cuidado.

L@s adolescentes tienen más capacidad de afrontar un mensaje más complejo del tipo “vamos a separarnos”. Que tengan más capacidad no significa que no cumpláis con los puntos anteriores. Podéis transmitir un mensaje verbal más elaborado, pero todo el resto es idéntico a un@ niñ@ de cuatro años, aunque os muestren rechazo, resentimiento e incluso desprecio. Están en una etapa que es una montaña rusa emocional, así que no les pidáis demasiado…

-¿Cómo?-

Tenéis que hacerlo conjuntamente. No es momento de ser egoísta. Tenéis que dejar vuestros sentimientos a un lado y esforzaros por transmitir un mensaje de unidad. Por tanto, el mensaje tiene que ser expresado juntos. Recordad, seguís siendo sus padres y la coherencia es la regla número 1.

-¿Cuándo?-

En cuanto lo tengáis pactado. No lo demoréis más. Cada segundo que la separación sea un tabú estaréis generando un segundo de sufrimiento intenso en vuestr@s hij@s. Es importante que primero tengáis todo el tema estratégico ya preparado, para que a ell@s les sea lo más sencillo de digerir. Tenéis que prevenir los dramas y los numeritos.

-¿Dónde?-

En un espacio donde contéis con la máxima intimidad, sin correr riesgos de interrupciones y con la garantía de tener todo el tiempo del mundo. De este modo, si en algún momento sucede algún episodio de crisis emocional en vuestr@s hij@s se sentirán en un lugar seguro donde poder recomponerse con un poco de cariño.

¿Y luego?
“Una separación da vértigo. Es un salto al vacío y la sensación es de caer sin paracaídas. Pero recuerda. Somos seres inteligentes. Si tenemos un cerebro tan desarrollado es para usarlo.”

Una separación supone el final de la pareja, pero el principio de una nueva etapa como padres. El tiempo os ayudará a digerir e integrar los sentimientos más difíciles. Eso facilitará los acuerdos. Poco a poco. No os fijéis en la montaña que queda por subir, sino en el trecho de camino inmediato. No os exijáis demasiado.

Os aconsejo, muy mucho, acudir a un servicio de mediación. Es probable que vuestro ayuntamiento cuente con uno gratuito. En su defecto, podéis acudir a cualquier servicio de mediación privado. Muchas comunidades autónomas cuentan con centros de mediación públicos que facilitan los trámites de derivación a mediador@s certificad@s. Os ahorrará una ingente cantidad de dinero y dolores de cabeza… Os lo dice un servidor.

Lo principal de todo es que vuestr@s hij@s se hayan sentido en todo momento segur@s y amad@s. La conexión emocional es crucial, mucho más importante que el mensaje verbal. Tenedl@s siempre presentes en cualquier decisión, en cualquier movimiento. De vosotr@s depende que la separación sea un punto y seguido o unos puntos suspensivos.

Si estás en proceso de separación, es posible que te interese el post “Amor Verdadero”. Cuando una puerta se cierra otra se abre…

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Photo credit: Ignacio Olmedo Godoy.