Hace unos años publiqué en este blog un cuento de Navidad que hicimos entre mis primas y primos pequeños en la cena de Noche Buena. En el post explicaba cómo lo que iba a convertirse en una revuleta infantil a causa del aburrimiento acabó siendo un taller ameno sobre creatividad e imaginación. Dos años más tarde hemos repetido la experiencia, esta vez intentando no sólo estimular la creatividad, sino también indagando en la posibilidad de tener puntos de vista diferentes sobre la misma historia.

Échale un vistazo al cuento aquí:

Sinopsis

“El mayor enemigo de la creatividad es el sentido común.”

-Pablo Picasso-

Tod@s conocemos la historia de Papá Noel y cómo los regalos de Navidad llegan a los hogares de niños y niñas alrededor del mundo. Sin embargo, a mi primo Darío se le ocurrió dar una visión “diferente”, una mirada más “animalista”, que tuviese en cuenta el trabajo que hacen renos y elfos en toda la preparación de los regalos de Navidad y cómo Papá Noel se aprovecha de su esfuerzo acaparando todo el protagonismo

No deja de sorprenderme el potencial creativo que tiene la mente de un niño. Convertimos una anécdota divertida en una oportunidad para tratar conceptos como la flexibilidad mental, el empoderamiento, la solidaridad entre el grupo y la capacidad de perdón.

El día a día de la vida adulta está tan repleto de ajetreo, rutinas y responsabilidades que la educación en valores es algo que fácilmente puede quedar relegado a un segundo plano. Pero para cualquier niñ@, este tipo de acciones quedan impregnadas en lo más profundo de su inconsciente, moldeando los pensamientos y acciones que tienen en situaciones donde surgen conflictos de intereses. Es en estos momentos donde las niñas y niños necesitan disponer de referencias que les permitan resolver la situación con solvencia ética. Y no hay nada mejor que el juego para incidir en esta labor.

Os dejo más abajo la historia que hemos creado. Darío, mi primo, ha sido el creador de la historia principal y de sus personajes. Yo sólo he conectado sus ideas, adornado con alguna palabra su vocabulario y dado estructura a su fantasía. Más abajo podéis leer el resultado.

La historia

Érase una vez, una Navidad diferente. Una Navidad en la que los elfos y los renos estaban muy, muy, pero que muuuuuuyyyyy… hartos de Papa Noel.

Durante muchos años, renos y elfos habían trabajado duramente para que los regalos de Navidad llegasen puntuales a su destino. Ellos hacían todo el trabajo, mientras que Papá Noel se limitaba a mirarlos y a estresarlos con prisas, exigencias, caprichos y acoso. A pesar de que ellos hacían todo el trabajo duro, era sólo Papa Noel el que se llevaba siempre todo el mérito.

Un buen día, en vísperas de la Navidad, elfos y renos no soportaron más la situación y decidieron aliarse para plantarle cara a Papa Noel.

-“¡Esto no puede seguir así!”- exclamo Elf, el elfo más veterano e inteligente que trabaja con Papá Noel-.

-“Tenemos que hacer algo, no aguanto más a Papá Noel”, dijo en rénico (el lenguaje de los renos) Rudolf, el reno más famoso y con la nariz roja brillante más famosa del planeta-.

Así que renos y elfos, unidos por primera vez en la historia de la Navidad, idearon un plan para deshacerse de Papá Noel y restablecer la libertad de elfos y renos. Pensaron que si se deshacían de Papá Noel, al no tener que tirar de su pesado y robusto cuerpo, podrían viajar más ligeros y raudos. De esta forma estarían más relajados y podrían repartir todos los regalos a las niñas y niños del mundo con mayor velocidad.

Uno de los renos propuso lo siguiente:

-“¡Hagamos que Papá Noel se caiga del trineo mientras repartimos los regalos!”-

Pero el resto del grupo pensó que no estaba bien hacerle pagar con la misma moneda que Papá Noel les hacía pagar a ellos. Tranquilito, el elfo más calmado y astuto propuso el siguiente plan:

-“Hagamos un plan B. No utilizaremos ninguna violencia. Los renos y los elfos siempre nos hemos caracterizado por ser seres pacíficos, que han llenado de magia y alegría todos los hogares de este mundo. ¿Por qué no dejamos encerrado a Papá Noel en su habitación mientras duerme? Le cerraremos la puerta con llave y las esconderemos en un lugar en el que nunca se atreva a entrar”.

-“¡Sí!- exclamo el resto del grupo- .“¡Es el plan ideal!”-

Así lo hicieron y el plan salió genial. Elfos y renos repartieron los regalos a todas las niñas y niños del mundo ellos solos.

Unos días después elfos y renos echaron de menos a Papá Noel y decidieron hacer las paces. Por su parte, Papá Noel, que había aprendido la lección, prometió no agobiarlos nunca más y así pudieron repartir los regalos de Navidad por muchos años felices, contentos y alegres.

Y colorín colorete… del bolsillo me saco un cohete…

FIN.

AUTORES: Darío Pérez Ortíz y Fran Jódar.