¿Sabes ese tipo de relaciones en las que amas y odias con la misma intensidad? ¿Esas relaciones en las que todo y nada existen en un mismo día, en una misma hora, incluso en un mismo minuto? ¿Conoces esa sensación de contigo ni sin ti, pero contigo mejor a pesar de que sé que debería ser sin tí? ¿Te ha pasado aquello de sentir un millón de señales que parecen revelar la procefía de la persona “elegida”? Pues igual convendría que nos sentáramos con un café por medio y charláramos un rato…

Procefías, elegidos y otras drogas

“Si crees que hay una procefía que predice que una persona especial aparecerá para completar tu vida estás dando pasos agigantados para meterte de lleno en una relación tóxica.”

Si crees que hay una procefía que predice que una persona especial aparecerá para completar tu vida estás dando pasos agigantados para meterte de lleno en una relación tóxica. No se trata de física cuántica, sino de creencias y mitos distorsionados. No quiero hacer un alegato contra la física cuántica. Más bien pretendo hacerte consciente de las ideas contaminadas que novelas, películas y dibujos animados han vertido en nuestra mente.

Todas estas creencias podemos englobarlas dentro de lo que se conoce como “el mito del amor romántico”. Dentro de este mito te pueden sonar algunas de las siguientes frases:

  • Un día encontrarás tu media naranja. Necesitas a otra persona para sentirte completa.
  • Cuando te haces mayor encuentras el amor de tu vida, contraes matrimonio, compras una bonita casa y concebís una hermosa parejita (niño y niña).
  • El amor todo lo cura, todo lo cambia, todo lo puede.
  • Si tu pareja siente celos es que te quiere de verdad.
  • Discutir y tener conflictos es malo.
  • Estar enamorado es sentir pasión y desenfreno intensos.
  • Los polos opuestos se atraen.
  • Si estás enamorad@ no puedes sentirte atraíd@ por otra persona.
  • El amor es eterno.

Si te identificas con alguna de las frases anteriores estás en serios problemas… Estas ideas te pueden hacer correr el riesgo de caer en las redes de una persona que sólo te traerá inestabilidad emocional, desequilibrio e infelicidad aguda.

Las ideas del amor romántico son excitantes, estimuladoras, apasionantes. Pero tremendamente perjudiciales para tu salud emocional. Eso las convierte en ideas con un potencial adictivo y nocivo descomunal para tu vida.

 

Una de cal y otra de arena

“Cuando nos dan una de cal, el vacío y la necesidad que se crea en nosotros es tan abismal que la de arena nos teletransporta a un paraíso de felicidad y éxtasis.”

La psicología conductual descubrió en experimentos con animales que el método más eficaz para que se repita y mantenga una conducta es dar una recompensa muy placentera y de forma intermitente. Es decir, cuando haces algo que yo quiero que hagas te premio, pero no siempre. Lo que se puede traducir en las relaciones humanas del siguiente modo:

  • Algunas veces soy encantador contigo y otras veces un ogro.
  • En ocasiones soy súper cariñoso y sin embargo otros momentos no quiero saber nada de ti.
  • Las discusiones son terribles… Pero, ¡ay! Qué seríamos sin nuestras reconciliaciones…
  • Me muero por ti… Pero no podemos estar juntos.
  • No te quiero, pero no puedo olvidarte.
  • Te dejo, pero no te marches.

Es te tipo de patrón desconcierta a niveles insospechados nuestro cerebro. Lo hace tremendamente vulnerable y dependiente de esa recompensa tan deseada que cada vez se vuelve más difícil de predecir. Cuando nos dan una de cal, el vacío y la necesidad que se crea en nosotros es tan abismal que la de arena nos teletransporta a un paraíso de felicidad y éxtasis. Exactamente el mismo patrón bioquímico que tendría esnifar cocaína o consumir éxtasis.

Ojito y mucho cuidado con esto. Aunque tú creas que esta forma de sentir es tremendamente placentera, no lo confundas con “buena”. Las emociones no son buenas sólo porque te gusten. De hecho las emociones que más gustan debemos poder experimentarlas en dosis controladas. De lo contrario destruyen los centros de recompensa de nuestro cerebro y nos convierten en zombies emocionales.

Si la relación en la que estás tiene esta forma de funcionar… ¡Bingo! Estás en una relación tóxica.

La luna de miel

“No es que tengas una relación complicada o diferente. No es que tu pareja sea un ser atormentad@ que necesita ayuda. Es que estás empantanad@ en una relación condenada a perpetuar el sufrimiento.”

Leonor Walker, psicóloga estadounidense, ha descrito cuáles son los ciclos por los que pasa una relación de malos tratos. Podemos utilizar esta teoría para explicar cualquier relación tóxica.

  • Fase 1: Fase de Calma. La relación está en un momento de esplendor y felicidad máxima. En esta fase minimizas cualquier signo de desequilibrio, dominancia o insatisfacción.
  • Fase 2: Fase de Acumulación de tensión. A medida que se normaliza la felicidad y pasión, van surgiendo conflictos que estallan con la misma intensidad que produce el deseo. La ceguera mental que produce la seducción y el enamoramiento hacen que excuses los comportamientos de tu pareja y haces todo lo posible para mantenerla contenta.
  • Fase 3: Fase de Explosión. A pesar de que te has esforzado al máximo para evitar discusiones y que tu pareja se calme, tu pareja explota y descarga toda su agresividad contra ti. Puede llegar a insultarte, golpearte e incluso abandonarte. En este momento te sientes víctima de la desdicha, desolación y aturdimiento.
  • Fase 4: Fase de Luna de Miel. Lo has pasado tan mal en la fase anterior, que cuando tu pareja (o ex pareja) aparece con cara de osito amoroso o repleto de palabras poéticas mediante whatsapp, no puedes evitar darle una segunda, quinta o vigésimo tercera oportunidad. Es tan feliz y bonita esta fase que olvidas el ciclo por el que has pasado. Por lo que volverás a repetirlo. Indefinidamente.

No es que tengas una relación complicada o diferente. No es que tu pareja sea un ser atormentad@ que necesita ayuda. Es que estás empantanad@ en una relación condenada a perpetuar el sufrimiento. Cuanto más tiempo permaneces dentro de este ciclo infernal, menos capaz eres de tener algo de lucidez al respecto. Una lucidez que te permita tomar una decisión puramente racional y fría: proteger tu salud, tu bienestar y tus intereses.

Yonkis del cariño

“Una vez que nos quedamos sin estima propia, somos incapaces de mirar por nuestros intereses.”

Hay personas que saben tan bien tocar nuestros puntos débiles y crearnos adicción a su estilo de vida que nos vuelven yonkis de su cariño. Es lo que explica la “teoría del vínculo traumático”.

Los desequilibrios de poder que se producen en una relación, en los que la otra persona acumula toda la atención, el respeto y la importancia acaban por destruir nuestra autoestima. Y una vez que nos quedamos sin estima propia, somos incapaces de mirar por nuestros intereses, por nuestras necesidades, por nuestros proyectos. Nos abandonamos a la voluntad y caprichos de la otra persona y nos sentimos incapaces de tomar las riendas de nuestra vida.

Ya poco importa lo que queramos. Sólo importa lo que esa persona dictamine. Y a pesar de que sabemos lo cruel y perverso que encierra la situación, no tenemos fuerzas para luchar contra ello. Simplemente nos dejamos manipular.

Perder el apetito por la vida

“Años y años en una relación tóxica acaban por inyectarte dosis exageradas de pesimismo.”

Cuando acumulamos años de desgaste y batallas perdidas, se instala en nuestro estado de ánimo una densa sombra negra. Depresión, desesperanza, desilusión, pérdida de apetito por la vida. Sólo obedecemos diligentemente con las pautas impuestas, ya sin rechistar, sin discutir, sin intentar cambiarlas. Este fenómeno se denomina “indefensión aprendida”.

En una relación tóxica, una pareja manipuladora invertirá enormes recursos al principio para desgastarte, para hacerte creer que no puedes cambiar las cosas y que no te queda más remedio que frustrarte y abandonar tus necesidades. Años y años en una relación tóxica acaban por inyectarte dosis exageradas de pesimismo. Cuando miras al futuro lo ves todo negro. Tus reservas de ilusión y energías se han extinguido. Así que simplemente no intentas dejar la relación porque no tienes fuerzas.

Este es uno de los síntomas más frecuentes y más fáciles de identificar. Personas alegres, brillantes, relucientes acaban conviertiéndose en seres melancólicos, apagados, sin vida. Y si eso no fuera poco, las personas de alrededor acentúan la herida culpabilizándoles de haber dado pie a esa situación. Recriminándoles que no hayan puesto final a la relación antes, que se hayan dejado manipular, incluso les acusan de gustarle las relaciones sadomasoquistas.

Por ello, si te encuentras en esta situación es muy importante que te rodees solamente de personas que empaticen contigo, que te comprendan y te apoyen incondicionalmente.

En este post he tratado sólamente de dar claves para que identifiques si te encuentras en una relación tóxica. Si te gustaría saber algunos consejos para salir de este tipo de relaciones te recomiendo que eches un vistazo al post “Tips para bloquear a un Hacher Emocional”.

Espero que te haya resultado de interés este post. Deja algún comentario más abajo y contestarté tus dudas, sugerencias o preguntas. Si crees que le puede venir bien alguna persona que conoces, te agradezco que lo compartas con tus seres cercanos.

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